El casco antiguo de Benidorm para visitar este puente de Octubre

casco antiguo de benidorm

Estamos ya casi de puente y queremos invitarte a que vengas estos días festivos para tener una visión de Benidorm como un paraíso único. El casco histórico en particular es como un laberinto que guarda la esencia de las calles empedradas y angostas del pasado, con un montón de comercios y locales donde adquirir y tomar una copa como en casa. Con su iglesia de bóveda azulada y casas blancas, ha podido mantener su carácter entre la jungla de torres de pisos al este y al oeste. Hágase un favor y procure visitarnos coincidiendo con ciertas más de cincuenta fiestas que tienen sitio en Benidorm cada año.

Empezamos nuestra ruta en el Parque de Elche y nos dirigimos al Camino de la Carretera (por muy popular que se haya hecho, no lleva por nombre calle del coño, y si os referís a ella con este término, probablemente no os orienten). Se trata de una calle peatonal que puede llegar a estar excesivamente frecuentada dependiendo de la hora y la temporada. En ella, podemos pasear mientras que gozamos de multitud de comercios de todo tipo.

parque de elche benidorm


Al llegar a la Palmera – punto común de encuentro entre la mayoría de benidormenses -, viramos a la derecha para continuar por la C/ Alameda.

Se trata asimismo de una calle peatonal, en este caso más ancha y donde podemos parar en cualquiera de los muchos bares a tomar una copa. Actualmente, se ha convertido en punto de tardeo en Benidorm.

alameda en benidorm


Paseando por este boulevard nos hallamos a la derecha un pequeño arco. Si tenéis tiempo, os invito a que callejeéis por ahí. Vale la pena, aunque solo sea por ver los portones y rincones de las casas de piedra. Nosotros dejamos esa senda para otro día.

Proseguimos nuestro camino y, al final de la Alameda, giramos a la izquierda. De esta manera, llegamos a la Plaza del Torrejó, lugar desde el que podemos ver el comienzo del Camino de la Playa de Levante por el que vamos a pasear otro día. No obstante, ¡acercaos!
Echad un vistazo los arcos de luces que llegan hasta el Rincón de Loix.

Subida al Canfali

subida al canfali benidorm


Volviendo a la Plaza del Torrejó, si miramos a la derecha, nos encontramos con el Carreró dels Gats. Una preciosa y característica callejuela empedrada de Benidorm por la que merece la pena subir saboreando la esencia del pueblo pesquero que un día fue. De noche, esta pequeña calle se llena de jóvenes que gozan la vida nocturna de Benidorm.

Subimos por ella hasta llegar a la Iglesia de San Jaime y Santa Anna construida a mediadios del siglo XVIII y de estilo neocláico. Si tenéis ocasión, entrad a visitarla. De ella resaltamos la Capilla de la Virgen y el órgano estrenado en dos mil doce.

En el Castillo de Benidorm

Una vez fuera nuevamente, atravesamos el arco para llegar a la Plaza Castelar y la Plaza Santa Anna; encabezada por los cuatro cañones que servían de defensa. Y, es que, es aquí donde se erguía el viejo castillo de Benidorm, destruido durante la Guerra de la Independencia, en 1812. En la actualidad, sin torre alguna, a esta zona se le sigue conociendo como “El Castillo”.
Es en estas plazas donde durante las noches estivales se realizan “Les Nits al Castell“, llenando de artesanía este lugar.

Seguimos visitando el Balcón del Mediterraneo, parada obligada para hacernos unas fotos. Se trata de uno de los lugares más simbólicos de Benidorm y no va a ser difícil que os halléis a unos recién casados haciéndose su álbum de boda, o bien el rodaje de cualquier campaña de publicidad.

balcon del mediterraneo en benidorm


Desde aquí, descendemos por la escalinata hasta el Mirador de la Punta del Canfali. Una postal en sí misma, mires hacia donde mires. A la izquierda: Playa de levante, Rincón de Loix, Serra Gelada… A la Derecha: Cala del Mal Pas, Playa de Poniente, el Tosal de la Cala… Desde acá, los amaneceres a siniestra y los atardeceres a diestra no tienen comparación.

Plaza de la Señoría y Camino de Colon

Seguimos nuestra senda y, para ello, volvemos a las plazas y continuamos bordeando balaustrada cara izquierda para llegar a la Plaza de la Señoría. Nos hallamos en la esencia de ese pueblo pesquero del que charlábamos al comienzo, y esto se demuestra con el Monumento a los Marinos Muertos en el Mar que, acá, podemos visitar.

camino de colon en benidorm


Al final de este mirador, continúa nuestro paseo. Ahora nos toca descender por los peldaños de piedra. Una vez bajo, vamos a haber llegado a la preciosa Cala del Mal Pas. De unos 120 metros, esta cala aparta las 2 playas de Benidorm. Ideal para no perder de vista a los más pequeños.

Desde aquí, paseando por el Camino de Colón, pasamos el Puerto y llegamos, de nuevo, a nuestro punto de partida: el Parque de Elche.

Cabe destacar que hemos elegido una senda entre un millón, puesto que hay multitud de callejuelas que vale la pena contemplar. Mas esas, como hemos dicho, las dejamos para otra ocasión.

Una cruz con mucha historia en Benidorm

La ciudad con más rascacielos del mundo por número de habitantes está en la Costa Blanca y, como se puede adivinar fácilmente, no es otra que Benidorm. La antaño pequeña población pesquera comenzó a recibir turistas en la década de 1950 y, en poco tiempo, fue cuna del destape y pionera en el uso del bikini. La Iglesia tildó a la ciudad de frívola, a lo que el clero local respondió alzando una gran cruz cristiana en la Serra Gelada, en los albores de los años sesenta.

la cruz de benidorm

El organismo eclesiástico benidormense se encargó de preparar una jornada, en la que todos los vecinos del municipio podrían participar. Estos, con el fin de demostrar que no eran tan frívolos ni pecadores como se hacía ver, transportaron y plantaron la gran cruz de madera, hecha con antiguos postes de luz, en lo alto de la sierra, al este de Benidorm. La jornada fue denominada como el Día del Perdón y tuvo lugar la última semana de diciembre del año 1961. Sirvió tanto para afianzar la fe católica en la población, como para acallar los turbios rumores que, en otros municipios y organismos, de esta se tenían. Según se cuenta, algún tiempo antes de este hecho, el obispo de la diócesis de Orihuela-Alicante había amenazado al alcalde de Benidorm, por entonces Pedro Zaragoza, con poner un cartel a la entrada de la urbe que indicase: El Infierno.

Con el paso del tiempo, la cruz se ha ido renovando y en la actualidad existe una de estructura metálica que se ilumina por la noche. Aparte ideologías y creencias, junto a la cruz se encuentra el mirador homónimo, desde donde se observa una de las vistas panorámicas más espectaculares de Benidorm y sierras cercanas, como el majestuoso Puig Campana. Hasta este punto se puede ascender tanto a pie como en bicicleta e, incluso, en coche hasta escasos metros de la cruz. Además, desde hace pocos años se realiza, en el mes de mayo, la denominada Subida a la Cruz, la cual consiste en unos 10 km que se pueden realizar a pie o corriendo. Asimismo, desde la cruz se pueden realizar diferentes rutas senderistas por el Parc Natural de la Serra Gelada, en cuyo extremo opuesto encontramos el Faro de l’Albir y la bahía de Altea.

Noticia vista en Sendas y Leyendas

La historia de una referente de Benidorm, la iglesia de Sant Jaume

Se construyó entre los años 1740 y 1780 en estilo neoclásico para albergar las imágenes de los patrones de la ciudad San Jaume Apóstol y la Mare de Déu del Sofratge o Virgen del Sufragio. Su exterior es sencillo, pintado en blanco con molduras y cornisas de color ocre, destacando entre todo el conjunto sus cúpulas azules, típicamente mediterránea.

Prácticamente exenta, el edificio se articula en tres plazas: en la Castelar, en la del Castell (estas dos situadas juntos al mar), y una tercera, la plaza de San Jaime situada mirando hacia el casco antiguo, es en esta zona donde se accede al interior del templo. También en esta parte podemos ver la torre del campanario, la cual cuando se construyó el templo estaba a la altura del tejado.

En su interior destacan las pinturas atribuidas a Giovanni Tognese. Su planta es de cruz latina con una cúpula de media naranja en el crucero y una nave central en cuyos laterales se reparten las diferentes capillas. De entre ellas destacan el retablo de madera del Altar Mayor y la de la Virgen del Sufragio, situada al lado del evangelio.

iglesia de sant jaume benidorm

Es en el mes de noviembre cuando tienen lugar las diferentes fiestas patronales de la ciudad en honor a San Jaime y a la Virgen del Sufragio, uno de los actos más impresionantes de las fiestas es la escenificación del hallazgo entre las cenizas de la Virgen con el Niño Jesús en brazos.

Y es que según la leyenda, los vecinos de Benidorm vieron la llegada a sus costas de una pequeña embarcación sin tripulación alguna. Se pensó que tal desaparición fue causada por la peste y esto hizo que la población sintiera pavor del pequeño barco. Por ello se decidió quemarlo sin retirar nada, pero cuando las llamas se apagaron los niños comenzaron a buscar hierros y clavos entre las cenizas y lo que hallaron fue la imagen de la Virgen intacta que el barco había traído en su popa.

Otra capilla importante es la de la Virgen de los Dolores en la que podemos ver un retablo de seis pinturas en las que se representa la vida de Jesús, datado en la segunda mitad del siglo XVI. Justo debajo se encuentra un altar de piedra en cuyo centro se encuentra el sagrario.

En un lateral podemos ver la imagen de la Virgen de los Dolores del año 1942 y justo enfrente se encuentra una pintura sobre cuero de la Santa Faz, copia del Santo Rostro de Jaén. Una pintura de Nazareno sobre lienzo al óleo completa el conjunto de obras de la capilla.

En el interior de la iglesia no sólo es posible admirar las diferentes esculturas y obras de arte, sino que también y en ambos laterales de la nave central, podemos ver una muestra de maquetas que recrean las iglesias románicas más importantes de España con bastantes detalles e incluso tienen un corte transversal para poder ver sin problemas la parte de dentro del edificio.

Finalmente destacamos una pila bautismal de mármol negro veteado de blanco, que fue instalada por los Condes de Montealegre para bautizar a su hija María de los Desamparados en el año 1808. Según rece en el libro de bautismos de la parroquia, la pila fue pagada mitad por el pueblo y mitad por estos Condes, llegando a costar 100 pesos. Sobre ella se encuentra un cuadro de san Juan Bautista.

Vía ES Turismo

Erase una vez un Castillo en Benidorm

De castillo a mirador. En 1812, durante la invasión francesa, la fortaleza defensiva que una vez tuvo la ciudad desapareció por completo tras ser varias veces reconstruida. Con ella se fueron los restos del pasado bélico de la ciudad, surgiendo en su lugar un lugar que se convirtió en icono de Benidorm, el mirador con la balaustrada singular desde la que se divisa toda su costa.

mirador de benidorm

RAQUEL LÓPEZ  – Érase una vez, hace 200 años, un Benidorm que vio desaparecer para siempre la fortaleza defensiva que reconstruyó en varias ocasiones a lo largo de su historia en la denominada Punta del Canfali. La guerra de la independencia española contra Francia acabó para siempre con un fortín que, abandonado, había sido rescatado por los invasores galos conscientes de sus posibilidades estratégicas.

Estos invasores reforzaron sus murallas y las armaron de cañones haciendo el lugar inquebrantable e inaccesible como lo fue en el medievo.

Pero Francia perdió la guerra y en 1812, antes de su final, las tropas napoleónicas abandonaron Benidorm. Lo hicieron sin represalias, desmantelando simplemente sus cañones y dejando a los habitantes de la villa el castillo en unas condiciones mucho mejores de lo que lo habían encontrado.

Pero ese estado fue casi un espejismo. La marina inglesa, que combatía del lado de quien se levantó contra Napoleón, mostró su poderío naval cuando llegó frente a la costa benidormense bombardeando de forma brutal el castillo y varias torres defensivas de la costa.

El fortín quedó en ruinas hasta 1928, momento en el que emergió como la plaza-mirador que ha terminado siendo, con la peculiaridad de que su estética se ha convertido en icono de la gran ciudad turística que ha terminado siendo Benidorm.

La conversión de castillo a plaza (y mirador por su ubicación) se hizo bajo la dirección del alcalde Vicente Llorca Alos, incluyendo en la misma el elemento que la convertiría medio siglo después en su icono: su balaustrada. Ésta fue diseñada en el pueblo, en el taller del maestro de obras el ti Santonja, según recuerda el estudio “El Castell de Benidorm”, de Bárbara Alemany y Charles M.Wilson publicado hace años para reivindicar la permanencia del topónimo con el que se conoce el lugar, ante la amenaza de que desapareciera por el del “mirador“.

Coincide, por otra parte, que justo hace también 20 años, el Ayuntamiento de Benidorm decidiera remodelar la plaza. Lo hizo después de que los entonces técnicos de Servicios Técnicos Municipales, el arquitecto José Luis Camarasa y quien sería después conseller, José Ramón García Antón, emitieran un informe en el que consideraban “preciso” actuar de manera integral en toda la zona del “Castillo”, a fin de evitar el deterioro que estaba sufriendo la roca por la erosión marina. El proyecto de consolidación y refuerzo tanto de la zona del castillo como de los acantilados que recaen sobre la zona de Poniente como en Levante ascendía a cerca de 46 millones de las antiguas pesetas, y se adjudicó en diciembre de 1992.

Al año siguiente, se incrementó el coste de la remodelación con 10 millones más con el objetivo de aprovechar las obras para realizar prospecciones en el lugar.

Las realizó un equipo de arqueólogos de la consellería de Cultura con que estudió el origen y la funcionalidad de la antigua fortaleza. Bajo la plaza descubrieron parte de sus muros y varias piezas de cerámica de distintas épocas.

Hoy día, en la “plaza del Castell” aún encontramos un par de cañones. Colocados como elemento estético, su presencia recuerda que sobre el lugar donde se encuentran, hace muchos años, existió una vez una férrea fortaleza, aunque se haya olvidado cómo desapareció.

Vía Diario Información